El alma negra de Urabá

Por: Ana María Muñoz Ramos

“El arte y la música nos permite reconocernos y descubrirnos, aún más si se trata de algo autóctona de los lugares a los que pertenecemos, vamos a dar recorrido corto de bullerengue”

Las teclas melancólicas de un piano en un salón de clase de colegio resonaban en los oídos de todos los presentes, bailes suaves y palmeteos se empezaron a hacer sentir, “Marianita ven, que te estoy amando…” lamentos sentidos, bonitos y llenos de pasión salieron de forma natural y sincronizada, la voz de Yovanny se entrecortaba para coger más fuerza y para permitirnos sentir el quiebre típico de un sentao´.

El origen del bullerengue como lo conocemos hoy en día proviene de los diferentes asentamientos palenqueros que se formaron en nuestro país hace unos cientos de años atrás, a partir de allí se ha ido transformando y mutando entre las diferentes familias con tradición y también entre quienes lo conocieron mucho tiempo después y aun así se dejaron cautivar del sabor que contiene cada melodía y se reconocieron a través de ella.

Alma Negra, el grupo de bullerengue conformado en el municipio de Apartadó desde el año pasado es una mezcla interesante pluriétnica como lo es la región, afrocolombianos y mestizos se encuentran para dar lo mejor en cada canción.

Su director Bryan Brun les daba indicaciones de cómo seguir mientras mientras se pasaba la mano por el cabello y acariciaba las teclas de un piano que lo acompañaba, el grupo acata de manera rápida y continua el juego de roles, entre bailadores, cantadores y los instrumentos.

Yovanny fue uno de los primeros en comenzar el ritual de este “baile cantao”, mientras los coristas o respondones seguían la marcha de ese bello lamento, en este grupo hay un rasgo que resalta y es la presencia de tres generaciones, sin embargo todos compaginan de manera natural.

Bryan Cordobés de pura cepa, es un director carismático, joven y con ideas frescas para compartir, y claro abierto al dialogo de nuevas propuestas, como sucede en el grupo, en el que ha permitido que los integrantes realicen todos los roles, de esta manera ha descubierto algunas revelaciones de baile y canto, que no se habían dado anteriormente. La trayectoria de Brun viene desde su época infantil, ya que su familia tiene un gran recorrido musical, desde los abuelos hasta sus padres, que le supieron trasmitir aquellos saberes, llevando a este hombre a representar al país en diferentes competencias nacionales y a ganar títulos.

El baile es uno de los grandes disfrutes que tienen quienes practican el bullerengue, este tiene tres variantes: El sentao que se caracteriza por ser el más lento de todos, en el se escuchan lamentos normalmente, el fandango o porro que es un poco más movido y tiene en si más jolgorio y la chalupa que es la variante más rápida y folclórica.

Este grupo está integrando nuevos ritmos al bullerengue como lo conocemos comúnmente, una interesante combinación se gesta al interior de estos personajes, que espera ser dada a conocer en próximas competencias nacionales y regionales.

Nuestros anfitriones nos despiden con un último lamento que nos transforma desde muy adentro, quien escucha un bullerengue se reconoce, se encuentra y se quiere perder allí, nuestra invitación es a que lo conozcan y compartan esta bella pasión.

 

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