Los atardeceres de mi pueblo

Por: Yenlid Julieth Flórez

Criada a escasos pasos del mar, unos pocos que me han permitido ser testigo de ocasos, algunos intensos, otros inesperados y otros no tan notorios. Un crepúsculo que roba miradas y que trae consigo espectadores por montones. Y es que como no, si el cielo se torna de varios colores; anaranjado, azul, rosado, violeta, amarillo todos estos alrededor de un sol que decae poco a poco, que se envuelve en nubes y que conjuntamente con el mar, hacen un espectáculo lleno de colores.

El sol se pierde detrás del horizonte, una escena que no solo proyecta belleza, también trae consigo tranquilidad y armonía. Es tan normal ver a diario el ocaso que como ave de paso va, escuchar el vaivén de las olas, sentir la arena húmeda en los pies y ver como el sol se oculta, llevándose consigo una mezcla de colores que en su marcha genera un cambio de estado de ánimo, y que permite, ver el lado hermoso de la naturaleza.

En mi Turbo el aroma de mar y la magia de la tarde, permite ser coleccionista de atardeceres.

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Turbo, casco urbano.
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Camerún, zona rural del municipio de Turbo.
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Turbo, casco urbano.
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Martina, zona rural del municipio de Turbo.

 

Código ISSN: 2538 9807 (En línea). COPYRIGHT © 2017 Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de la Revista Urabá Premium.

 

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